
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su plan de aranceles recíprocos se aplicará a todos los países, disipando así las especulaciones sobre una posible limitación del alcance inicial de estas medidas; esto ha provocado caídas en las bolsas.
“Se empezaría con todos los países, así que veamos qué pasa”, declaró Trump a los periodistas a bordo del Air Force One. “No he oído ningún rumor sobre 15 países, ni 10 ni 15”.
El plan, que será presentado oficialmente el próximo 2 de abril, forma parte de su estrategia para reequilibrar el comercio global, impulsar la manufactura nacional y generar ingresos arancelarios destinados a financiar iniciativas políticas internas. Entre ellas, se incluye la extensión de los recortes fiscales implementados durante su primera administración y otras promesas económicas formuladas durante su campaña de 2024.
Hasta el momento, la Casa Blanca no ha especificado los detalles sobre la aplicación de estos aranceles, cómo se calcularán o qué condiciones deberán cumplir los países para obtener exenciones. Trump también ha mencionado que las barreras no arancelarias de otras naciones serán consideradas en el diseño de las nuevas tasas, aunque no ha precisado cómo se realizará esta evaluación ni la fecha exacta de entrada en vigor.
“Vamos a ser mucho más amables con nosotros de lo que fueron ellos, pero es dinero sustancial para el país”, agregó Trump.
Por su parte, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, declaró a inicios de mes que la estrategia comercial de la administración se centrará en lo que denominó los “15 sucios”, un grupo de economías que imponen significativas barreras comerciales y que representan una porción considerable del comercio global de EE.UU. Si bien Bessent no especificó cuáles son estos países, un informe de Bloomberg Economics sugiere que 15 de los principales socios comerciales estadounidenses, nueve de ellos ubicados en Asia, concentran más del 75 % de las importaciones totales del país.
La iniciativa arancelaria de Trump podría convertirse en un punto de partida para futuras negociaciones comerciales, lo que ha llevado a diversos gobiernos a considerar concesiones para mejorar sus relaciones con Washington. Sin embargo, el mandatario ha reiterado que su intención es limitar las excepciones a la nueva política, manteniendo una postura firme en su impulso arancelario.