
El gobierno chino ha manifestado su firme oposición a la reciente decisión de Estados Unidos de imponer un arancel adicional del 10% sobre sus importaciones, medida que entrará en vigor el 4 de marzo, un día antes de una reunión clave en Pekín. En respuesta, China ha prometido tomar “todas las medidas necesarias” para proteger sus intereses económicos y comerciales. Donald Trump anunció, además, que los aranceles al resto de países entrarán también en vigor en la misma fecha.
Un portavoz del Ministerio de Comercio chino declaró el viernes que si Washington persiste en aplicar estas tarifas sin diálogo previo, Pekín responderá con acciones proporcionales para salvaguardar sus derechos legítimos. La escalada de tensiones comerciales entre ambas potencias ha generado inquietud en los mercados financieros globales, reflejándose en caídas significativas en los índices bursátiles chinos.
El anuncio de los aranceles por parte del presidente estadounidense, Donald Trump, se produce en un contexto de crecientes preocupaciones sobre el comercio internacional y la seguridad económica. Trump justificó la decisión argumentando que China juega un papel en la entrada de sustancias ilícitas a EE.UU., lo que ha sido rechazado por Pekín. Esta nueva medida arancelaria se suma a otra del 10% aplicada a principios de mes y forma parte de una serie de acciones que abarcan tecnología, inversiones y regulaciones comerciales.
Impacto en los mercados financieros
Las bolsas chinas reaccionaron de inmediato ante el anuncio. El índice Hang Seng de Hong Kong sufrió una caída de hasta el 3,9%, marcando su peor desempeño diario desde octubre, mientras que el CSI 300 en China continental retrocedió un 1,9%, registrando su primera pérdida semanal en un mes. En el mercado de divisas, el yuan offshore logró una ligera recuperación del 0,1% frente al dólar tras haber registrado pérdidas en la sesión previa, impulsado por la intervención del banco central chino.
Según expertos, la incertidumbre sobre las futuras relaciones comerciales entre ambas naciones podría afectar el crecimiento económico global.
Reacciones en Pekín y posibles respuestas
El anuncio estadounidense tomó por sorpresa a ambas partes, ya que no hubo comunicación previa a nivel diplomático ni empresarial sobre la decisión. La medida entrará en vigor un día antes del Congreso Nacional Popular en China, un evento clave donde el presidente Xi Jinping y su equipo económico delinearán las estrategias económicas del país para 2025.
Si bien los aranceles no modificarán los objetivos de crecimiento previamente establecidos, podrían afectar la confianza del mercado. En una reunión reciente del Politburó liderada por Xi, se reiteró la importancia de estimular la demanda interna y estabilizar los mercados financieros y de vivienda, aspectos que podrían recibir atención especial en la reunión de la próxima semana.
Mientras tanto, Xi ha instado a sus principales funcionarios a mantener la calma en medio de las crecientes tensiones con Washington. Aunque no ha sostenido conversaciones directas con Trump desde el inicio del segundo mandato del mandatario estadounidense, ambos gobiernos han mostrado cierto interés en evitar una ruptura total en sus relaciones diplomáticas y comerciales. Recientemente, el viceprimer ministro chino, He Lifeng, dialogó con el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, en un intento por mantener abiertas las líneas de comunicación.
Estrategia china y represalias previstas
Pekín ha expresado su preferencia por la negociación y el diálogo para resolver disputas comerciales, aunque históricamente ha respondido a medidas arancelarias solo después de su implementación. En la última ocasión, China reaccionó casi de inmediato con contra-aranceles, investigaciones antimonopolio dirigidas a empresas estadounidenses y controles más estrictos sobre exportaciones de minerales estratégicos.
En caso de no alcanzar un acuerdo de último momento, China podría adoptar medidas similares la próxima semana, lo que incluiría la reintroducción de aranceles suspendidos desde 2020 y restricciones a la importación de ciertos productos estadounidenses. Las exenciones arancelarias que Pekín otorgó en el pasado expiran este viernes, y hasta el momento no se ha anunciado ninguna extensión.
Economistas estiman que el impacto del nuevo arancel en el PIB chino será marginal. No obstante, el gobierno podría intensificar estímulos económicos, aumentando la inversión en consumo y tecnología.
Reacciones globales y nuevos movimientos de EE.UU.
El impacto de la medida estadounidense ya está generando reacciones en otros países. Corea del Sur y Vietnam han seguido la estrategia de Washington al imponer aranceles al acero chino para frenar el exceso de oferta proveniente del gigante asiático.
Por su parte, la administración Trump ha intensificado su campaña económica contra Pekín, imponiendo nuevas restricciones a las inversiones entre ambos países y sugiriendo gravámenes adicionales para bienes transportados en buques fabricados en China. También ha iniciado conversaciones con México para evaluar la posibilidad de que el país latinoamericano aplique tarifas a productos chinos.
El encarecimiento de las importaciones chinas podría elevar los precios en EE.UU., ya que las empresas trasladarían el aumento de costos a los consumidores. Según un informe reciente de la Reserva Federal, las cifras oficiales estadounidenses podrían estar subestimando la verdadera magnitud de las importaciones provenientes de China, lo que sugiere que el impacto en la economía estadounidense podría ser mayor de lo previsto.
En este contexto, expertos anticipan que el gobierno chino podría verse obligado a aprobar un paquete de estímulos adicionales, con un monto estimado entre 500 y 700 mil millones de yuanes (69 a 97 mil millones de dólares) para cumplir con sus objetivos de crecimiento.